El Super Bowl convoca a unos 100 millones de televidentes tan solo en Estados Unidos, cifra que equivale a un poco más de un cuarto de la población de ese país. Sin embargo, el pago no se traduce de la misma manera, incluso si se es uno de los músicos mejor remunerados del 2025. Bad Bunny encabezará el show de medio tiempo del Big Game, pero sus cuentas bancarias ni siquiera lo notarán, al menos no desde la NFL.
Tras ganar el premio al Álbum del Año en los Grammy, el hijo predilecto de Puerto Rico se convertirá en el primer intérprete hispanohablante en presidir el espectáculo de entretiempo del mayor evento del fútbol americano. Su actuación tendrá lugar el 8 de febrero y, aunque ocupa el décimo puesto en la lista de figuras mejor pagadas del mundo, el "Conejo Malo" actuará gratis.
Marketing y exposición: la moneda de cambio
La política de remuneración cero no es una ocasión excepcional. Ya sucedió con Kendrick Lamar el ciclo anterior y es un lineamiento que el Super Bowl sigue hace años: los cabezas de la cartelera del evento actúan sin cobrar un dólar. Claro que reciben algo a cambio. Los artistas obtienen un anuncio promocional de 12 a 15 minutos que será visto por cientos de millones de personas, lo que se considera la oportunidad de marketing más valiosa del mundo del entretenimiento.
La actuación de Kendrick Lamar de la edición previa ya deja evidencias de ello. Su show tuvo un promedio de 133,5 millones de espectadores y acumuló 157 millones de visualizaciones en YouTube. El impacto en las plataformas de streaming suele ser inmediato y masivo.
El impulso imparable del streaming
El beneficio económico puede ser enorme. Spotify informó que el éxito de Lamar, "Not Like Us", experimentó un aumento del 430% en reproducciones tras el partido, y aprovechó este impulso para lanzar una gira por estadios con SZA, co-estrella del Super Bowl, que recaudó casi U$S 360 millones en ventas de entradas en 2025, según Pollstar. Esto bastó para convertir a Lamar en el cuarto músico con mayores ingresos del mundo durante ese periodo, con 109 millones de dólares antes de impuestos y tasas. Y el rendimiento de SZA también fue notable: terminó el año en el puesto 20 entre los músicos mejor pagados, con ingresos de U$S 34 millones.
Desde 2019, la NFL y Apple cedieron gran parte de la responsabilidad de la selección de artistas a Roc Nation y su cofundador, Jay-Z, quien aumentó la diversidad entre los protagonistas principales. La selección de Bad Bunny para el espectáculo de este año lleva esa iniciativa un paso más allá, dado que será el primer intermedio que se realizará principalmente en otro idioma.
Identidad y controversia política
"El español es parte de mí; está en mi ADN", declaró Bad Bunny a Forbes en 2023. "Me gusta hablarlo dondequiera que voy, no para obligar a la gente a que lo hable, sino porque es lo que soy". Aunque especialistas advierten que se trata de una estrategia comercial —el boricua acumuló 19.800 millones de reproducciones en 2025 y fue el artista más escuchado del año en Spotify— su incorporación se volvió una decisión controvertida y, por supuesto, añade mayor inquietud al panorama.
Esto ocurrió tras el aviso del cantante de no tocar en Estados Unidos durante su gira mundial de 2026 debido a la inminente amenaza de ICE para su base de fans, predominantemente hispana. Pero dos semanas después, otro anuncio marcó una gran excepción: el Rey del Trap Latino, de 31 años, había sido elegido para encabezar el espectáculo del Super Bowl LX en San Francisco. “Normalmente, los artistas que se involucran mucho en política pueden ser criticados, y eso puede afectar negativamente su recepción”, explicó Vanessa Díaz, profesora de la Universidad Loyola Marymount. “Mientras que con Bad Bunny fue lo contrario. Es como si se hubiera vuelto más aclamado y más comprometido a la vez”, concluyó.